¿De qué escribir cuando se está vacío?

Me siento vacío, vacío de alma, de emoción. Vacío de todo, imaginación. Me duermo una y otra vez a crear a expresar lo que siento como hacía en mis años más inocentes, y ahora que tengo experiencia me he quedado seco.

Estoy solo añorando no estarlo, al mismo tiempo deseo estar solo, tan solo que mi alma – si es que aún poseo una – se desvanezca. Un cuerpo que vive sin hacerlo. No hay mente. Una máquina vacía que actúa por inercia; come y bebe porque ese es el combustible, no hay razones del Por qué, la muerte se ve lejana al punto que desaparece, entonces el miedo lo hace igual. ¿Para qué escribir entonces de algo que ya no existe?

El amor desaparece, y la belleza y su sensibilidad se convierten en colores desteñidos por la lluvia y el aire. Vacío, estoy muy vacío. Todo en mi vida pesa poco, cómo partículas minúsculas, microscópicas en una gran jarra vacía. No, no me tranquiliza ese pensamiento y no me perturba lo suficiente para hacer algo al respecto.

No puedo comprometerme lo suficiente en algo. Las relaciones, mi escritura a quien he puesto como lo más importante. Estoy desnutrido, de alma, de amor, de todo. Mi identidad es (o era) escribir, y sin ello estoy así, vacío. Sin embargo cuando intento escribir algo que quiero o mi alma, aquella cosa indefinible, suelta una de sus milagrosas chispas, mi cuerpo de mueve, se agota, y aquella chispa se apaga como las estrellas moribundas. Es un ciclo vicioso: no me siento completo al no escribir, mi vida se siente vacía, y escribo sin éxito cuando quiero expresar algo.

Sin emociones más allá del vacío. El vacío es un agujero negro, un sentimiento eterno que conduce a su mismo significado, vacío, nada…

Entonces… ¿De qué puedo escribir cuando se está vacío? De nada…

Borrador desechado, San Valentín

La noche vino silenciosa, y así partió. El alcohol, las risas partieron, de nuevo la soledad me tomó entre sus garras, oprimiendo mi corazón… Solo, siempre solo por más que luche contra ello…

Me siento incompleto. No estoy vacío pero tampoco lo suficiente lleno de todo lo que necesito para que mi alma pueda resonar. Quiero amar, pero mi corazón no late, quiero odiar pero no hay llamas; quiero morir pero la muerte no susurra en mi oído. Estoy incompleto entonces. Los días transcurren sin pena ni gloria y continúan así hasta que me doy cuenta que no he logrado nada, mis metas murieron y es imposible retomarlas. No tengo nada a lo que aferrarme pero tampoco las suficientes razones para quitarme la vida sin arrepentimientos.

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Para C

Somos lejanos y sin embargo acercarme a ti es lo que mi alma busca. No lo lograré, somos lejanos. Nuestras almas no se sincronizarán, y el alcohol, la soledad se convierten en una barrera. Mis palabras no servirán, no así. Seré olvidado.

C. Quisiera ser para tí. Llevarme tus labios, tu alma, cegarme con ella.

Blog: escritores, blog comunitario

Desde hace un tiempo pensaba en volver este blog en algo comunitario, cosa que va en contra de lo que me gustaba originalmente pero también entre mis metas está impulsar a la gente a escribir, que sea crítica, que crezca en conjunto.

Una de mis amigas de internet, después de un proceso personal extenso y duro volvió a escribir, quiero no solo ayudarla a qué mejore, sino que como equipo crezcamos, concursemos y ganemos como nuestras metas principales.

Se siente extraño que después de tanto tiempo haga este cambio pero creo que puede ser para bien. Quizás con este proyecto pueda animarme a impulsar a otro amigos a escribir en este mismo blog, o también, hacer los suyos…

Una carta antes del anochecer

Cesar, querido.

Eres un hijo de la noche, un vampiro, un Cainita. Te lo digo pues es mi culpa que lo seas. Cometí un error imperdonable. Siempre tendrás hambre, siempre sentirás el ansia de beber. No resistas a esa urgencia pero no tienes que matar, controla a la bestia que te susurra al oído. Eres un vampiro, pero no estás solo, y nunca lo estarás. No te separes de los vivos, de tu familia viva, no pierdas tu humanidad, no te conviertas en alguien desalmado.

Eres Malkavian, así como yo, tu madre a esta no-vida. Perteneces a uno de los trece clanes que conforman la raza cainita. Nada malo te pasará. Quisiera cumplir esa promesa, guiándote personalmente pero no puedo. Pertenezco a la Camarilla y su territorio. Lo que hice contigo puede darnos la muerte final. No temas, tengo contactos que vendrán por ti. Te protegerán hasta que estés listo. No importa donde estés busca un Elíseo, es tu refugio siempre y cuando respetes sus reglas. Gaspar llegará en su motocicleta y te acogerá temporalmente. Te llevará con el Barón del territorio.

Espero que en este, tu primer despertar, encuentres consuelo.

Por favor amado mío, quema esta carta hasta que sean cenizas.

Te amo, Mi Childe

Alicia.

Marianne, me gustan las tragedias

Me gustan las tragedias, me gusta como terminan. Siempre es la muerte del protagonista en brazos de sus seres queridos, llorando con fuerza, sus lágrimas resbalan sobre el héroe en una bella escena donde las estaciones cambian; o tal vez cae desgracia y mueren en la calle, gritando y maldiciendo a los dioses por su caída, desangrándose hasta el olvido, arrepintiéndose de sus decisiones, o anhelando compasión. Me gustan mucho las tragedias. Pero ya las he leído todas, todas las que me interesan. Sí, los libros están bien pero la desgracia humana, vivirla sentirla, observarla de cerca es lo que más me atrae. Por eso, cuando lo vi tan solo no pude más que imaginar cómo terminará su historia. ¿Un drama? ¿Una comedia? Tal vez una gloriosa épica que él cuente algún día a sus hijos y nietos.

Había algo en su rostro que me cautivó. Irradiaba paradojas una tras otra. Protegerlo, llevarlo a la perdición, salvarlo mientras se condenaba. Era un deleite en esa noche rojiza. Tan… poético si es que me permitiera la palabra, dualidad imperfecta. Me gustaba, me preocupaba. Cuando lo vi en el centro de la ciudad, mirando a todos los lados, confuso, con un trago en la mano, sentado de tal forma que pareciera que en cualquier momento se marcharía, era desconcertante. Un rostro atractivo, pulcro y pulido, sin tatuajes a la vista, una masculinidad rara en estos días.

Nuestros ojos se cruzaron en varias ocasiones mientras yo bailaba. Penetraban en mí emitiendo un brillo que me recordaba al sol de un verano caluroso y moribundo. Eso hizo palpitar mi corazón con tanta fuerza que lastimaba, me costaba respirar. ¡Pum, pum, pum! Retumbaba, era un colibrí al ver a su amada, me revivía con su presencia. No recuerdo cuantas más veces nuestros ojos se encontraban pero yo estaba feliz, tanto que dejé de parpadear para no perderlo un momento más por poco que fuese.

Una hora después, sin poder resistirme estaba sentada a su lado admirando sus labios, preguntándole todo sobre él. Soy una coqueta sin descaro alguno, pero él lo merecía, no habría otra persona como él en mucho tiempo. Dejó de buscar aquello entre la multitud, en la pista de baile. Era todo mío y mi sonrisa se formó radiante, haciendo juego con sus ojos. Él era el Sol y yo La luna. Perfectos en un eclipse. Su rostro me llamaba, sus brazos, sus cálidas manos, las caballerosas palabras al prestarme su chaqueta al subirnos al taxi ¡todo fue tan maravilloso!

Su habitación era un desastre, papeles regados por el suelo, latas vacías de cerveza y vino barato. Sin convicción levantaba el desorden y me dejó poner la música. Me hablaba mientras recogía aquí y allá; de cómo odiaba su trabajo de mesero pero no podría dejarlo hasta terminar su carrera. Ya, ya le decía poniendo su cabeza sobre mi regazo una vez nos sentamos en su cama. Acariciaba su cabeza, su cabello, formaba pequeños círculos en su espalda. El ansia me llamó entonces. Como una corriente eléctrica, me dominó, quería apoderarme de él, por completo. No, no decía en mi cabeza. No podemos hacer eso, me gusta mucho, lo vas a arruinar todo. “¡tómalo! Lo queremos demasiado, no podemos aguantar”. Me preguntó si estaba segura de hacerlo, incluso cuando nuestros cuerpos se estaban despojando de las últimas prendas. Las mías con su peculiar aroma floral toda en un rincón. Mi falda roja, mi blusa negra con rayas horizontales, mis bragas… todo.

Lo disfrutaba y yo actué acorde. Al mover mis caderas su expresión de placer me excitó. Tocaba mis pechos, buscaba mis labios. No, le decía. Un beso por esta noche fue suficiente. Ya olvidarás las penas de otra manera. Disfrútame así como yo te disfruto, como disfruto verte, mi caballero radiante. Estaba a punto de llegar, los dos juntos. Su cuerpo se movió raudo, sosteniendo mi cintura con una fuerza que esperaba. Mi cuerpo, la bestia dentro de mí lo pedía a gritos. Ya era el momento. Mío, mío por siempre, se lo arrebataría a todos mis compañeros. Y no me importó mucho pensar “Los príncipes nunca lo sabrán”.

Sus ojos se cerraron mientras su ser llenaba mi cuerpo, mi alma, me hacía sentir una mujer completa. Será el mejor orgasmo que alguna vez sentirá. El besó continuó, era largo… sentí su vida rozando mis labios. La sangre brotando a la vez que su esperma llenaba mi vientre. ¡Ah, la sensación! Era el paraíso. Todo lo que empezó esta noche, terminó. Terminó muy mal. Estaba vacío. Lo arruiné por completo, pude escuchar a la bestia riéndose a carcajadas, gritándome que efectivamente estaba muerto, ya no hay salida. Lo jodiste todo, fue un beso demasiado largo. ¿Qué harás ahora? ¿No querías ver su historia de principio a fin? Bueno, ahora eres la villana así él lo desconozca. Le diste un final uno glorioso, ahora quien tendrá un final trágico eres tú.

La bestia continuó burlándose, felicitándome por saciar por completo mis ansias. ” ¡Bravo, lo hiciste, lo arruinaste todo, pero ahora te sientes completa! ¡Qué más da, los accidentes pasan, olvídalo y vete ya! Ya casi amanece”. Me vestí apresuradamente. El amanecer llegaría, me quedaría dormida en cualquier lugar. Tendría que llamar a Gaspar y que me dieran posada. ¿Alcanzaría el tiempo? Un mensaje a su celular, lo ve, no pregunta mucho. Está muy preocupado tal vez furioso, pero ya viene. Tiempo… podría hacerlo, el sol aún no sale, y el sueño no llega. 4 a.m. podría lograrlo. Y él también si me apresuro… si tengo el valor de otorgarle esta desgracia. No quiero perder a alguien tan bello por un accidente. La bestia está curiosa al principio pero luego ríe. “No es mala idea si tienes remordimiento. Hazlo, hazlo ya.”

Y así lo hice.

Su boca tragó, no respiraba pero estaba ahí. Su rostro ahora estará pálido por siempre. ¡Ay el horror! destruí su belleza. Y sus ojos, ¿los mantendrá tan radiantes en esta nueva vida? Lloré, lloré mucho. Era mi chiquillo. Mi niño adorado. Sin embargo no sé cómo despertará. ¿Será como yo, o tendrá la desgracia de ser imperfecto y ejecutado? Mi sangre está demasiado diluida, pero pude hacerlo. Que Caín y Lilith me perdonen por este pecado, por traer este niño y no darle los cuidados que necesita. Continué mi llanto mientras el viento se llevaba las lágrimas derramadas. Cambié su historia y será una muy distinta a la que el destino había planeado. Lo perdió todo por mi culpa y ahora, mientras yo cierro los ojos mientras el sol lo abarca todo con su luz asesina, el sueña, tiene pesadillas. Al anochecer despertará y leerá mi carta, mi despedida, mi bienvenida a este mundo de sombras que le espera.

Pórtate bien. No puedo cuidarte, mi ángel. Mi grupo dice que debo olvidarme, no puedo buscarte. Te otorgué media vida maldita, y no podré velar por ti como me hubiera gustado. Ahora eres un niño por siempre perdido. Sin embargo veré como todo termina. Eres el héroe de tu propia historia, y todos los héroes comienzan y terminan con una tragedia.

Diario del escritor 6: 24/01/2020

Aceptar que un escrito sea cuento, poesía o un simple ensayo no sea bueno es difícil, es un golpe al autoestima y ego. De que sea una perdida de tiempo y energía pero debe hacerse. Mejorar no se hace de la noche a la mañana, requiere esfuerzo, autocrítica, ser selectivo. Escribir es crear, pero todo lo creado no es una obra maestra, debe quedar claro eso. Ponerse excusas para las creaciones débiles, es justificar que la obra es buena tal.como está.

También es necesario que el público lea y critiquen lo que leen, sea bueno o malo. La mediocridad puede perpetuarse por lado y lado: el escritor crea algo mediocre y el lector principiante, amigo, o con poca selectividad aplaude. El creador entonces considera que su obra es perfecta tal y como está y procura replicar la fórmula para recibir esa motivación del lector.

No digo que el lector deba ser un erudito, pero si tener criterios, más allá de ortografía y gramática. También está la historia, la composición, la originalidad, evaluar lo que lee aunque no sea fácil. El escritor entonces debe tomar lo que el lector dice, saber cuándo es algo cierto o cuando es un sesgo. Escribir es difícil, mejorar en la escritura lo es aún más.

Cuando veo escritos en las redes sociales populares (Facebook, Twitter, Instagram, Wattpad), los autores suelen no solo ofenderse ante la crítica, además procuran estar en una posición de poder. “No entendiste lo que quise decir, es que tú no sabes nada sobre el género que escribo, no soy profesional entonces dices que es malo, tienes envidia, no sabes de escritura” son las excusas más vistas. En persona es casi lo mismo, aunque se agregan algunas otras frases y excusas, además de que el escritor mediocre suele justificarlo con contextualizar la obra, algo que no puede hacer por siempre. Explicarlo todo es un error que se comete seguido.

¿Cómo afrontar esos errores? Saber cuándo la batalla está perdida, leer mucho mucho más tanto escritor como lector. Tener bases, tener variedad. Experimentar la derrota, humildad sin caer en el auto desprecio; tener confianza pero no narcisismo. Es difícil, es imposible llegar a un punto perfecto en la escritura pero hay que afrontarlo.

Proyecto actual: ideas para un concurso al que participaré (el.premio es un bono para libros y un tatuaje relacionado al cuento)